jueves, 20 de septiembre de 2012

Cacerolas - PXP

La antipolítica y la reacción salieron a la calle cacerola en mano. Mirando las fotos publicadas por los distintos portales informativos nos encontramos el jueves con consignas que reflejaron una concentración de odio e intolerancia que nos remiten a esa reacción alérgica propia de los sectores del privilegio. Un desprecio profundo por lo popular unificó a esa masa inorgánica.

Los que estabamos el miércoles en Colón 80 festejando con alegría las primeras condenas a los genocidas, por momentos nos costaba creer que las banderas de juicio y castigo flamearan en nuestra ciudad. 24Hs después esa Bahía que se resiste a morir, esa Bahía del silencio, salió a las calles coreando “se va acabar, se va acabar la dictadura de los K”.

Cuando se escucha “andate con Nestor” están diciendo “viva el cancer”, sosteniendo “ni Cuba, ni Venezuela” lo que demuestran es un fuerte desprecio por los procesos emancipadores de los pueblos de Nuestra América, al hablar de “procreación irresponsable” se paran contra la Asignación Universal por Hijo y cualquier medida de signo igualitarista, cuando gritan “revanchismo” piden dejar el pasado atrás y no les importa ni un tantito así la justicia por los crímenes de lesa humanidad, al vociferar “el que no salta es negro y K” sintetizan ese racismo de clase que desprecia a las naciones hermanas con las clásicas categorías prejuiciosas del “bolita”, el “paragua” o el “chilote”.

Y aunque sea políticamente incorrecto, bajo los términos fijados por los propulsores del discurso del consenso permantente, generaron absoluta repugnancia y asco, sí, REPUGNANCIA Y ASCO, consignas como “En Barrio Norte también tenemos Hambre” o el manoseo de símbolos sagrados como el pañuelo blanco de nuestras madres, junto con el desfile inescrupuloso de simbología nazi para rotular al gobierno democrático de Cristina Fernández de Kichner de “autoritario”. Hay categorías que se encuentran cargadas de una gran densidad histórica, y que no deben ser utilizadas a la ligera, porque hablar así porque así de fascismo es cagarse en los millones de muertos del Holocausto.

Nos dirán “no todos los que estaban ahí coinciden con esas consignas”, y seguro quien nos lo diga estará en lo cierto, porque siempre hay distraídos que terminan defendiendo intereses que no les son propios, muchos individuos no son conscientes de su posición social y situación histórica, terminando por ende constituyendo el humus de la reacción. Tanto se ha escrito y tantos trágicos ejemplos históricos existen sobre la falta de conciencia de clase.

Sobrevoló el jueves pasado una idea de “libertad” marcadamente individualista y a la vez perversa ya que se quejaban de una supuesta censura y falta de libertad de prensa contando paradojicamente con las principales cadenas de comunicación a su servicio. ¿O es a la inversa? Y deberíamos decir que las manifestaciones estuvieron al servicio de las principales cadenas de comunicación...

Rara dictadura que permite a esa categoría amorfa de“lagente” manifestarse sin camiones hidrantes o garrotes policiales persiguiéndolos.

Ante la hegemonía cultural del neoliberalismo deberíamos recordar que “La libertad de empresa no puede superar a los derechos humanos ni interferir en el proceso de desarrollo. La libertad de prensa no puede confundirse con el monopolio de un sector económico en la difusión de las ideas. El derecho de propiedad no tiene justificación sin la función social que debe serle implícita. En otras palabras, en materia de libertades, así como en la economía también existen prioridades”*

GRUPO 83

*palabras del ex presidente Raúl Alfonsín